Una sintonía sorprendente. El encuentro con el Cardenal del Bangladesh

DSC_0213El Arzobispo de Dhaka, el Cardenal Patrick D’Rozario refleja transparenta todavía la emoción por la visita de Papa Francisco del 30 de noviembre al 3 de diciembre pasados. Es que, con su corazón sencillo, como el pueblo cristiano de Bangladesh, ha vivido este acontecimiento como un verdadero don.

En el encuentro que Mons. Valter Maggi y nosotros misioneros hemos tenido en su casa en el ruidosísimo centro de Dhaka, nos contaba el camino de la entera Iglesia Bengladeshi resumido en la visita del Papa. Una palabra que describe el pueblo cristiano en este país es “minoría”. No como algo de lo que asustarse – ¡para nosotros del Ecuador acostumbrados a números que superan el 90% de católicos en la sociedad, el 0,01% es un duro golpe! –. Minoría – explica el Cardenal mirando con amistad a su antiguo Obispo auxiliar jubilado, pero activo y lúcido teólogo, Monseñor, Theotonius Gomes – significa semilla que crece, o pizca de sal que da sabor a la vida de toda la sociedad.

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S. Em. Cardenal Patrick D’Rozario, Arzobispo de Dhaka

Tal vez es por esto que también el Papa estaba tan contento de su viaje en este país del subcontinente indiano. En efecto, el Santo Padre lo repite a menudo: ser pequeños y pobres es propio de la Iglesia entera, está en su naturaleza. La fe cristiana es una vida que se transmite. Es el testimonio de un afecto sincero a cada ser humano, respetuosamente, buscando el diálogo, la armonía.

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S.E. Monseñor, Theotonius Gomes, Auxiliar Emérito de Dhaka

Una vida que se transmite… es decir: misión. “Estoy agradecido por la decisión tan firme – le decía a Monseñor Valter – de emprender la misión diocesana en este país. Si una iglesia no tiene misioneros, sencillamente muere. Eso está comprobado por la experiencia de aquellas Iglesias que en el pasado nos han ayudado enviando gente aquí. Estaban vivas. Ahora que han dejado de hacerlo, se están muriendo”.

Sylhet, adonde la Diócesis de Ibarra está empezando su presencia, era parte de la Arquidiócesis de Dhaka antes de ser erigida como Diócesis, hace pocos años. “Era nuestra tierra de misión” – dice el Cardenal – y nosotros mismos nos estamos dando cuenta, ahora, de que nos hace falta tener un territorio así, para tener siempre clara la perspectiva misionera”. De hecho, tenemos que recordar que también Dhaka, ha enviado allá dos sacerdotes Fidei Donum, es decir que prestan allí su servicio como colaboración de toda la comunidad diocesana (El mismo Mons. Francis Shorot Gomes, el actual Obispo Auxiliar de Dhaka, que conocemos bien, porque vistitó Ibarra en junio de 2017, estuvo en Shylet como misionero por algunos años).

La sintonía entre la iniciativa misionera de Ibarra – llegar hasta Bangladesh: ¡sigue siendo pareciendo increíble! – y las palabras del Cardenal nos sorprende y nos transmite el valor para seguir adelante en el servicio al Evangelio aquí, en Bangladesh, y también en nuestro continente, para que aquella “teología de la minoría” sea comprendida y asumida como frescor de vida cristiana.

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